
Bueno, se trata de variantes poco aceptadas o producidas, aunque, como en toda controversia, hay defensores de algunos de ellos. El primer caso es el del B&H 45 al que se le apodó "El extra", porque nunca fue protagonista de ningún teatro. Si bien hay testimonios que afirman su entrada en combate, e incluso se sabe de ejemplares sobre aeródromos, su peculiaridad radicaba en haber sido concebido como avión para competencias de velocidad, anulando el rendimiento de trepada y potencia al no poseer blindaje. Pero los ejemplares sobrevivientes a la guerra demuestran que no era así, al menos en general: poseía un blindaje escaso, bastante endeble, pero bien instalada en torno a la cabina; su motor lineal era 1700hp contra los 1300hp de los que se indicaba en cada informe: y si bien no transportaba armamento externo debido a su estructura pensada para otro propósito, sus dos cañones de 20mm en las primeras versiones, y 25mm en las posteriores a 1943, lo situaban en una posición de combate cerrado muy favorable, sumado a su gran velocidad y agilidad. El 322-A7C tuvo un formidable desarrollo y desempeño... pero el fogonazo terrible del cañón de 35mm ubicado en la parte superior de la proa, enceguecía al piloto de forma inaceptable, envolviéndole luego en una densa columna de humo y dejando residuos de la detonación en la cabina, lo que empeoraba aún más su visibilidad. Se probó cambiar los cristales delanteros por unos opacos y oscuros, pero la mejora no valió la pena, por lo que esta versión fue nuevamente modificada desinstalándole el cañón o eliminándolo directamente. De todos modos puede decirse que operó extensamente en combate, con buenos resultados, pero pasó a segundo plano debido a que fue odiado por sus pilotos. El 778-A3, apodado "Alfiler" tuvo una producción limitada y carecía prácticamente de armamento, utilizándose para reconocimiento gracias a su velocidad y cota, pero sobrado de potencia, no fue una buena opción. Por tal motivo, apenas se construyeron 100 aparatos, aproximadamente. Con respecto al L230-Q, fue un intento de embarcar a este bimotor con un arriesgado equilibrio aprovechando el excesivo peso en proa que contenía las cargas o rondas de munición de los cañones de 25mm. Fue descartado y aquellos construidos tampoco fueron embarcados, por lo que "La Libélula" se utilizó para misiones de reconocimiento, puesto que el tren triciclo anulaba todo el potencial de carga ventral de este avión concebido para el asalto.