lunes, 2 de noviembre de 2020

 

 A fines de 1947 los combates navales habían alcanzado niveles insospechados, por lo que muchas operaciones antibuque fueron potentemente planificadas sin escatimar materiales de combate. La escolta para dichas misiones también se volvió indispensable, puesto que la detección y acercamiento al enemigo había mejorado sustancialmente para ese año. Fue común la pelea de perros sobre los buques, a las que asistieron a estos espectáculos como simples observadores...

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