Las lineas pulidas del diseño del 606A son evidentes en este perfil. Operó junto a escuadrones de Ballestas VA-616 hasta bien entrada la década del noventa.
Para 1946 los combates entre reactores eran ya bastante comunes, pero la entrada en servicio del 56F fue un estrepitoso disgusto para sus enemigos. Su complejo mantenimiento les hacía estar demasiado tiempo en tierra, y esto le jugó una pésima pasada: en 1947 cerca del 40% de estos aparatos fueron destruidos en tierra. Pero para entonces ya existían oponentes de nivel para hacerle frente.


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