El
17S tenía una apariencia bastante vetusta ya para su época, sin embargo era un avión altamente sofisticado para fines de la década del treinta. Fuselaje metálico, un panel de control completo con variados instrumentos que no cambiaron durante los años siguientes, tren retráctil robusto, motor potente al que luego se le instalaron inyectores, cabina calefaccionada y facilidad de acceso a componentes durante su puesta a punto.
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