Muy buenos cazas y aparatos de observación y reglaje de artillería. Para 1930 apenas volaban unos sesenta 31A como aviones de reconocimiento. Algunos llegaron a incorporarles una cabina cerrada y se fabricaron versiones biplaza de entrenamiento que fueron ampliamente utilizadas hasta 1948. Dada su gran versatilidad y buen desempeño sobre el campo de batalla con incursiones de combate contra columnas enemigas a muy baja cota, su aporte fue esencial, sobretodo en la Franja de Sholst durante los combates de 1946-1947.

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