El potente e inmenso "Mero" en su versión "A". No pudo ser embarcado pese a los numerosos experimentos. Sin embargo se produjo, en pocas unidades, una variante para ser desplegada desde portaaviones que no tuvo mucho suceso. La alta velocidad de aterrizaje, sumado a su peso desproporcionado lo volvieron muy peligroso. Además, su enorme tamaño también exigía una soberbia técnica de aterrizaje con un margen de espacio sumamente reducido...

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